Gimnasio Kata
viernes, 7 de febrero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
CrossFit. En febrero en Kata Centro
CrossFit
es uno de los términos más oídos en cualquier conversación entre deportistas o
en los gimnasios: ¿Haces CrossFit? ¿Qué ejercicios CrossFit estás haciendo?
¿Cómo te va el CrossFit en tu plan de entrenamiento?…
Pero
pocos serán capaces de explicarte en qué consiste exactamente el CrossFit y si se trata de un Entrenamiento
Funcional con una elevada transferencia.
De
forma sencilla podemos decir que el CrossFit es un entrenamiento funcional
basado en un programa de fuerza y acondicionamiento físico total, que se basa
en el incremento de las diez capacidades físicas más reconocidas por los
especialistas en el entrenamiento deportivo:
1.
Resistencia cardio-respiratoria
2.
Resistencia muscular
3.
Fuerza
4.
Flexibilidad
5.
Potencia
6.
Velocidad
7.
Coordinación
8.
Agilidad
9.
Equilibrio
10.
Precisión
El
objetivo del CrossFit es desarrollar al máximo el rendimiento en todas y cada
una de estas áreas físicas, y no realizar un programa especifico de entrenamiento.
Por eso solemos decir que el objetivo de esta especialidad es no
especializarnos. Desde ese punto de vista se puede considerar el CrossFit como un
entrenamiento funcional genérico para deportistas no especializados o un
complemento enriquecedor en el plan de entrenamiento de cualquier deportista
especializado. El
combate, la supervivencia, muchos deportes, y la propia vida, premian esta
clase de entrenamiento total. Para estos desafíos imprevisibles, un
entrenamiento especializado resulta inútil.
Por
otro lado, el entrenamiento especializado acaba originando deficiencias en
muchas de las capacidades físicas que nos están directamente implicadas en ese
entrenamiento. En estos casos el CrossFit ayuda a complementar el entrenamiento
evitando lesiones, reduciendo las descompensaciones y
mejorando el rendimiento.
Todos
estos conceptos han sido difundidos por Greg Glassman, el creador de CrossFit
en los Estados Unidos desde el año 2001. Gracias a su gran experiencia como
gimnasta y entrenador, ha desarrollado el sistema de entrenamiento más efectivo
del mundo.
Las
4 claves del CrossFit:
1)
Todos los ejercicios que utiliza son funcionales.
2)
Las sesiones de entrenamiento son de alta intensidad y de corta duración.
3)
La programación es creativa y constantemente variada.
4)
Cada entrenamiento tiene un componente motivador de superación personal
viernes, 17 de enero de 2014
domingo, 12 de enero de 2014
sábado, 4 de enero de 2014
Ya vienen los Reyes.....
Los
tan esperados Reyes Magos están a punto de llegar a muchas casas para entregar sus regalos a los
niños…Muchos papás y mamás en estos días
se verán en la situación de tener que
contar la verdad sobre quienes son los Reyes Magos, si existen o no y sobre
todo que los niños lo acepten sin llevarse una gran desilusión.
Por
esto desde Gimnasio Kata, os proponemos dos cartas, cuentos, que podéis
imprimir y leer a vuestros hijos para explicarles delicadamente y con
dulzura la verdad sobre los Reyes Magos.
Primer Cuento
Mamá,
mamá..mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres, ¿es
verdaaaad?
La
madre de María sonríe, le da un beso y le dice:
-
Mira María… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace 7
años.
Su
madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a María:
-
Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por
los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te
la lea?
-
¡Sí mamá, por faaaavor!
Apreciado
papá y apreciada mamá de María,
Somos
los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer María. Es un niña preciosa que os
va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos
en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para
celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos
de ellos.
Pero
a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez
hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer
me caí del camello y me golpee mi maltrecho Tendón de Aquíles (soy Melchor, un
poquito torpe); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo
bastón y Baltasar, ¡nuestro viejecito Baltasar!, se olvida siempre de dónde
tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos
pediros tres favores muy importantes:
1er
favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre
harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la
misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos
nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos
descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.
2º
favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a María hasta que
cumpla los 7 años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este
secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los
regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿qué pensarán de
nosotros? ¿dónde estará la magia? El secreto se ha de decir solo a los niños
responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y
que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a
ellos.
3er
favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para
comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de
tener dos papás. Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un
poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen
tanta suerte como ellos.
Nada
más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando María te pregunte por primera vez quiénes
son los Reyes Magos puedes leérle esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado
en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más lo
queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón de
perla.
Melchor,
Gaspar y Baltasar
Segundo Cuento
Una
vez una hijo preguntó a sus padres: Papás, ¿existen los Reyes Magos? Los padres
de Juan se quedaron mudos, mirándose, intentando descubrir el origen de aquella
pregunta.
-¿Y
tú que crees, hijo?
-Yo
no lo sé: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque
vosotros no me engañáis; pero, como los niños del Colegio dicen eso…
-Mira,
hijo, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…
-¿Entonces
es verdad?- cortó el niño con los ojos humedecidos-.Me habéis engañado!
-No,
mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió
el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Juan.
-Entonces
no lo entiendo, papá.
-Siéntate,
cariño y escucha esta historia que te vamos a contar:
-Cuando
el niño Dios nació, tres reyes que venían de Oriente guiados por una gran
estrella se acercaron al portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de
amor y respeto y el niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más
anciano de los reyes, Melchor, dijo:
-Es
maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los
niños del mundo y ver lo felices que serían.
-Oh,
sí! Exclamo Gaspar-.Es una buena idea, pero es muy difícil hacer esto. No
seremos capaces de poder llegar regalos a tantos millones de niños como hay en
el mundo.
-Baltasar,
el tercero de los reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de
alegría, comentó: Es verdad, sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y,
aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder
recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan
bonito… Y el niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy
atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el portal:
-Sois
muy buenos, queridos reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a
realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿Qué necesitáis para poder llevar
regalos a todos los niños?
-Oh,
señor!-dijeron los tres reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones
y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo
tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no
existen tantos.
-No
os preocupéis por eso – dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para
cada niño que hay en el mundo.
-Decidme,
¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los
niños?-preguntó Dios.
-Sí,
claro, eso es fundamental, asintieron los tres reyes.
-Y,
¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
-Sí,
sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más
entusiasmados los tres.
-Pues
decidme, queridos reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca
mejor que sus propios padres? Puesto que así lo habéis querido y para que en
nombre de los tres reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos
regalos, Yo, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los
padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra
parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras
los niños sean pequeños se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Y
cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres
les contaran esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los
niños también harán regalos a sus padres en prueba de su cariño.
Cuando
acabaron con su explicación Teo se levantó y dando un beso a sus padres les
dijo: Ahora sí que lo he entendido todo, papás. Y estoy muy contento de saber
que me queréis y que no me habéis engañado.
Y
todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el cielo, tres Reyes Magos
contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
Esperemos
que os sean útiles. Que no se rompa la magia. Os deseamos Feliz día de Reyes.
miércoles, 1 de enero de 2014
Año nuevo, ¿ vida....nueva ?. El eterno propósito.
Julián Sánchez – Con el año nuevo, llegan los
primeros buenos propósitos: dejar de fumar, perder peso, llamar más a los que
no vemos, empezar a estudiar/trabajar en algo nuevo… e ir al gimnasio! Buenas
intenciones que, según va pasando el año, algunas quedan en el olvido; otras
cogen fuerza a medida que pasan los días, y de ahí aparecen de nuevas.
Vamos a centrarnos en qué pasa con el propósito de
ir al gimnasio. Creo que tod@s hemos pasado por ahí, por esa primera vez, a no
ser que vengamos ya de una familia o entorno muy dedicados al deporte. Y más o
menos, la cosa discurre de este modo:
Primer paso: decisión. “De esta vez, no pasa, me
apunto al gimnasio!” Es un buen comienzo. Tomamos una determinación firme tras
ver que hemos ganado unos quilos después de fiestas (o antes), que todo el
mundo se ha vuelto loco por el running, el spinning , el zumba, … Así que vamos
a ello!
Segundo paso: a qué gimnasio
me apunto. Supongo que,
la mayoría, tenemos acceso a varias instalaciones deportivas que nos ofrecen
múltiples servicios. Si no sabemos lo que vamos a hacer, nos apuntaremos al
gimnasio que tenga de todo: sala de fitness (vulgarmente llamada, sala de pesas
y “donde están las máquinas de correr”), clases dirigidas, zumba, judo, defensa
personal femenina, spinning, bailes de salon … y escogeremos una cuota en
función de las actividades que queremos hacer (si es posible) o pagaremos por
todo junto. También existen esas cuotas según los días que vayamos a ir que, al
principio, van a ser todos los de la semana.
Tercer paso: ya tengo gimnasio ( Kata Centro, por
supuesto). Tengo que comprarme ropa. Nos dirigimos a la gran superficie que
todos tenemos más a mano y que más fácil y económico nos pone esto de hacer
deporte, y nos compramos: las zapatillas más chillonas, unos pantalones de
deporte (da igual la modalidad), unas camisetas que valen para todo y unos
calcetines, de esos de aquél montón. Y nos dirigimos felizmente a la caja para
pagar.
Bien, ya tenemos el pack del deportista al completo.
Bueno, nos falta una cosa. Alguno de nuestros conocidos que suele salir a
correr, lleva un reloj del que no deja de hablar y enseñarnos, que le marca las
pulsaciones y no sé qué más. Así que dejamos la cola de caja y nos vamos a
buscar un pulsómetro, el más simple, porque “sólo con que me marque las
pulsaciones, ya me basta”. Ahora sí! Ya somos unos deportistas!
Con todo esto, llega el domingo por la noche y nos
disponemos a hacer la bolsa, porque al día siguiente empezamos a ir al
gimnasio. El lunes por la tarde, aparecemos por primera vez en nuestro centro.
Después de cambiarnos y de pelearnos con la taquilla porque ni se abre ni
conseguimos saber cómo se cierra (hasta que alguien, amablemente nos saca del
apuro), salimos al ruedo. Nos presentamos en la sala de máquinas o sala de fitness,
que queda más guay, y empezamos a estresarnos, porque no sabemos por dónde
empezar. Si conseguimos mantener la calma, nos dirigimos a una de las personas
que parece ser la encargada y le indicamos en voz baja, que es nuestro primer
día. El monitor o monitora, se crece y empieza a mostrarnos todo un circuito de
máquinas que debemos hacer, con sus repeticiones y nos habla de series, nos
corrige la postura, nos pone peso, nos quita peso, … y nos deja ahí, a merced
de los hierros y poleas.
Nos cuesta trabajo recordar el orden del circuito,
pero lo que sí sabemos, es que teníamos que empezar por la máquina de correr. Y
ahí vamos. Nos subimos y empezamos a darle a todos los botones, hasta que
aquello se empieza a mover. Cuando conseguimos seleccionar una velocidad
adecuada (que al principio es mucho más rápida de lo que nuestras piernas
pueden llegar a correr), nos damos cuenta de que no hemos puesto nuestro
pulsómetro en marcha. Y empezamos a darle a todos los botones (porque no nos
hemos leído las instrucciones), y como el trasto sólo hace que pitar, decidimos
apagarlo, porque ya notamos la mirada del monitor en nuestra espalda… Al cabo de diez agónicos minutos, bajamos de
la cinta sudando y sedientos, por lo que nos fijamos que muchos de los que
están en la sala, llevan una botellita
con unos líquidos de colores. –Nota mental: hay que comprarse una botellita de
sabores-
Vamos utilizando las máquinas con más o menos
destreza, y de pronto, irrumpen en la sala un grupo de gente sudorosa y muy animada:
los de las clases dirigidas. Como ya llevamos rato en la sala de fitness,
decidimos que ya está bien por hoy y vamos a ver qué es eso de las clases
dirigidas. Hay un montón de salas: una con bicicletas estáticas (clase de
spinning, o cycling o aero-cardio-pump-loquesea en bici…); otras que en la
puerta pone “bodypump” (o aero-cardio-loquesea-pump), “kickbox” (aero-cardio…)…
y un sinfín de nombres extraños con
música estridente y de alto volumen, con monitor@s gritando y animando a la
gente a sudar… Y decidimos que el día siguiente probamos una de esas.
Al día siguiente… no vamos al gimnasio. Porque no
nos podemos mover de agujetas. Y así pasamos tres días, hasta que por fin,
podemos volver a ir. Y el proceso es el mismo, hasta que pasa un mes. Febrero y
marzo son meses duros para ir al gimnasio, por el frío. Así que lo pisamos bien
poco… Pero llega abril y, con él se acerca el verano y la sombra de la
“operación bikini” empieza a acecharnos. Así que nos ponemos las pilas y, después
de volver a pasar por las dichosas agujetas, ya somos asiduos durante un mes
más. Y en este mes, lo hemos probado todo, y nos hemos ido metiendo en el mundo
del deporte. Poco a poco, conocemos a gente que nos cuenta sus experiencias y
nos volvemos expert@s.
De las bambas chillonas y baratas, pasamos a saber
si somos pronadores, neutros o supinadores, y ya tenemos dos pares de
zapatillas caras (unas de asfalto y otras de trail); zapatillas con calas para
spinning; ropa para ciclismo, ropa para las clases dirigidas, ropa de
compresión para hacer fitness; dominamos el tema de isotónicos y
suplementación; y, cómo no, nos hemos gastado parte de nuestro sueldo en un
súper reloj-pulsómetro-gps que enseñamos a nuestr@s ami@s y compañer@s que
justo ahora empezarán a hacer deporte. Porque ya ha pasado un año desde que
éramos los novat@s. Nos hemos apuntado a muchas carreras de 10 kilometros, y
estamos barajando la posibilidad de hacer una maratón el próximo verano, que
casualmente coincide con las vacaciones familiares. En nuestros encuentros con
amigos y familia, siempre sale el tema del deporte. Y ahora nos levantamos más
pronto los fines de semana que durante la semana, porque hemos quedado para
salir a correr (o en bici, o nadar, o…). En resumen, que el deporte ha cambiado
nuestra vida, y esperamos que sea para mejor. Año nuevo, vida nueva.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








